A continuación se presentan más testimonios:
Mi llegada a la clínica de fibromialgia por casualidad, ya que acudí a una reumatóloga pensando que sufría de artritis y oh sorpresa cuando me menciona que yo sufro de fibromialgia.
Con mucho escepticismo acudí a la cita con la Dra. Olga la cual me explicó lo que es la enfermedad y yo le explicaba que cuando me habían diagnosticado desgaste de cadera una de las recomendaciones era no caminar y por ende yo había adquirido muchos hábitos de pasividad.
Con esperanza de recuperar una vida sana inicié las diferentes terapias y algo que puedo concluir hoy es:
1. Nunca había dedicado tanto tiempo para mí, con énfasis en mi salud.
2. Adquirir la disciplina de ir todos los días.
3. Tener que desplazarme todos los días en transporte público y caminando sin temor a que eso iba a causar más daño a mi salud (mentira en mi mente).
4. Ser consciente a medida que pasaban los días que muchos de los dolores eran causa de la vida pasiva y de las malas posturas usadas durante muchos años.
5. Tomar conciencia de que estar quiera no es la solución a los dolores.
Hoy finalizando la segunda etapa, estoy segura que es el mejor tratamiento integral que he recibido y que ha cambiado mi vida de dolor de un 10 a un 3-4 de intensidad. Sé que ha sido un inicio y que depende mucho de la que yo haga en mi casa y en mi trabajo diariamente para seguir mejorando y lograr tener una buena calidad de vida.
Hoy vivo una vida de movimiento y no de pasividad ante los dolores.
Gracias a todo el equipo profesional por su dedicación.
Antes de entrar al tratamiento mi vida era bastante desordenada, el área de salud en especial la tenía descuidada, sobretodo mis horas de sueño y de descanso, hasta las horas que dedicaba a mi eran inexistentes, por esta razón, creo yo, que apareció mi dolor, ya que todo este desorden causaba estrés y muchas veces al querer hacer muchas cosas al mismo tiempo me causaba frustración y ansiedad, en ese momento crecía en mi cuerpo un cansancio extremo…la terapia física y ocupacional ayudaron hasta casi desaparecer mis dolores, sus instrucciones fueron objetivas y precisas para el mejoramiento de mi calidad de vida , aprendí a dedicarle tiempo de calidad a mi cuerpo que antes no lo dedicaba y eso redujo exponencialmente mis dolores. En el área de psicología me parece importante recalcar la ayuda que recibí para la organización de mi tiempo, para ordenar prioridades y así evitar estrés y ansiedad por falta de organización y por ayudarme a manejar mis impulsos.
Gracias a todo el equipo que ayudo en un 100 por ciento a mejorar mi calidad de vida.
(Samuel, 24 años).
Queridas y estimadas doctoras y acompañantes del camino de la vida: Quiero darles las gracias por su compañía durante este tiempo de mi vida, por sus enseñanzas y por su generosidad. Porque sí ustedes no hubieran tenido la disposición, la comprensión, los conocimientos, la amabilidad y sobretodo las ganas de ayudar, no hubiera mejorado mi calidad de vida.
Aquí encontré un grupo de personas que me entendía, porque esta enfermedad es poco comprensible y desgastante, no solo físicamente sino emocionalmente. No solo me entendieron el equipo de profesionales, sino que entendí yo misma que puedo encontrar apoyo y comprensión y que no soy la única que tiene esta enfermedad…en ambientes en donde no es conocida esta enfermedad, me sentía extraña. En este lugar pacientes que sienten algunas de las cosas que yo siento, y que no soy la única. Esto crea un ambiente de solidaridad y compañerismo. Porque me siento “acompañada” por quienes me pueden ayudar y por quienes, también sufren por esta razón. Lo importante de este proceso, es aprender a convivir con la enfermedad, aprender que YO puedo manejarla y no al contrario. Solo me quedan palabras de agradecimiento para la Dra. Estrada, para Taty, Mile; Jeannette y Maritza. Todas son importantes para la recuperación integral de la fibromialgia.
Dios las bendiga y continúen con esta gran labor, las extrañare mucho”
(Carolina, 43 años)
Querida paciente,
Espero que te encuentres bien en este nuevo proceso que comienzas. Sé que puede ser un poco abrumador al principio y puede parecer un proceso muy largo en incierto. No te preocupes y confía. Confía en las profesionales que te atienden porque no sólo son las mejores sino que además tienen un especial cariño por ti y les importas mucho. Les tomarás un gran cariño que te ayudará a mejorarte. Tú mismo eres la mejor medicina para todos tus males. En la medida en que descubras que tú eres la clave empezarás a mejorarte.
El tratamiento puede ser agotador, lo sé, pero te enseñará mucho más que ejercicios y estiramientos, te va enseñar a creer en ti misma, a dejar ir el perfeccionismo, la depresión, la pereza, el orgullo, el miedo, la ansiedad y el dolor. Vas a aprender a que tú misma serás quien construya tu destino pues depende de tu disciplina y compromiso que te mejores.
Al final del tratamiento te darás cuenta que el dejar ir tantas cosas negativas serás una persona con menos dolor, más liviana y más feliz.
Ánimo y confía en ti.
(MA, 19 años)
Doy mi testimonio como era la salud de mi hermana Aurita. Hace muchos años se encontraba regular, paso a paso su salud se deterioraba, ya no quería vivir, sus dolores eran muy fuertes; a veces pensaba con dolor mi hermana quedaría en silla de ruedas, tullida, sin encontrar una solución como que las esperanzas se habían perdido.
Gracias a Dios por medio de la internista, la psiquiatra la remitieron donde la doctora Olga especialista en la fibromialgia, se pidió la cita y que alegría sentí, por todo lo que le dijo la doctora, Aurita con gran entusiasmo se hizo sacar todos los exámenes que le ordenó. Empezó el tratamiento; la primera semana le fui notando el cambio y así sucesivamente, al verla con ese entusiasmo de no perder ni un día, su mejoría era cada vez mejor.
Hoy en día vive alegre, le gusta salir, compartir con sus vecinos, las personas que la vieron tan desmejorada, como mi familia están admirados de verla tan restablecida.
Personalmente me siento feliz verdaderamente es un milagro primeramente de Dios y de las personas que tienen tanto carisma en recuperar a tantas personas que acuden a diario a buscar una mejor calidad de vida, en especial mi buena hermana…
Doy gracias a la doctora Olga, la doctora Yaneth Torres, Tatiana Milena Moreno y Andrea Torres, que se han preocupado en darle una mejor calidad de vida. Ustedes son unas grandes personas con una calidad humana.
Dios las bendiga rica y abundantemente en salud y prosperidad.
Esta es una de las premisas que encontramos en la biblia, son enseñanzas que Jesús nos dijo: “No nos cansemos pues, de hacer bien; porque a su tiempo seguiremos, si no desmayamos así que según tengamos oportunidad, ‘hagamos el bien a todos’ y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas cap. 6 versos 9-10).
A quien quiera leer estas líneas, puedo contarle que para mí ha sido una experiencia maravillosa el poder compartir y expresar mis sentimientos, mis pensamientos a una persona tan ética, tan profesional como lo es Jeaneth.
No se siente uno, como en el banquillo de los acusados y/o evaluados, sino al contrario, siente uno toda la confianza parre expresar sentimientos de culpa, apegos, etc u del otro lado encuentras quién te escuche, te anime y te haga sentir importante.
El primer día de sesión con Jeaneth, estaba completamente atorada, Jeaneth me miraba y yo lloraba, pero desde el primer momento, no dude en expresar lo que sentía. Desde ese ese día, siempre esperaba con ansiedad la siguiente sesión. Cada vez que hablaba con Jeaneth, alistaba el pañuelo, pero cada día salía mucho más tranquila, más fortalecida. Me hizo sentir que necesitaba consentirme a mí misma que era importante brindarles la mano a las personas pero también tener espacios para mí.
Cuando comencé a seguir sus consejos, mi estado de ánimo, mi salud, comenzó a mejorar.
Hoy, asisto a su consulta, pero ya no lloro, hablamos con mucha tranquilidad y por el contrario, nos reímos.
Estoy muy tranquila, consciente de que debo pensar en mí, brindarme espacios para mí y doy gracias a Dios, por haberla puesto en mi camino. La considero mi amiga y aprovechó también para darle gracias a ella por apoyarme, por ayudarme y por haberme enseñado que tener espacios para mí son sanos y no significa ser egoísta.
Hoy, me siento tranquila y estoy llena de mucha paz interior.
Gracias, mil gracias Janeth.